Del piso de tierra al trabajo soñado

“¿Cuál es tu primer recuerdo de Star of Hope?” La pregunta lleva a Ludmila, profesora de biología, más de 20 años atrás: al piso de tierra donde dormía en la casilla que entonces llamaba hogar. A la vida antes de que una mano solidaria lo cambiara todo.

Ya pasaron casi 50 años desde que los enviados de Star of Hope comenzaron su labor junto a comunidades originarias en la provincia del Chaco, en Argentina. Hoy hay varias generaciones de adultos que pueden dar testimonio del impacto de ese trabajo. Ludmila Lezcano, de 29 años, es una de ellas.

En sus primeros años de vida no tenía casi nada.
—No teníamos camas. Dormíamos todos en el mismo cuarto, en el piso: mis tres hermanos, mi mamá y yo.

Su voz se quiebra al recordar.
—Mamá era madre soltera y no tenía estudios. Lavaba ropa y limpiaba casas para familias con más recursos. Aun así, el dinero no alcanzaba ni para la comida. Necesitábamos ayuda, pero no sabía a quién recurrir. Fue entonces cuando escuchamos hablar de Star of Hope.

Ludmila y dos de sus hermanos fueron apadrinados. Y en ese momento, la vida empezó a cambiar.
—Empezamos a recibir bolsones de comida todos los meses y dejamos de pasar hambre. Pudimos comprar una cama en cuotas; ahí dormíamos mi mamá y yo. También recibimos útiles escolares que nos dieron una oportunidad real de seguir estudiando.

Con el tiempo, Ludmila recibió orientación educativa y una beca para estudios superiores.
—Siempre soñé con ser docente, porque me encanta compartir conocimientos. Gracias a Star of Hope, ese sueño se hizo realidad.

Hoy Ludmila es profesora de biología. Además, junto a su esposo, tiene un emprendimiento de venta online de calzado. Están construyendo su propia casa, con electricidad, heladera y un tanque de agua en el techo: comodidades que de chica ni siquiera podía imaginar.

Sin embargo, todos los días recuerda su propia historia.
En el aula se encuentra con chicas que viven lo mismo que ella vivió.
Que no pueden concentrarse porque tienen hambre.

Lo que para Ludmila es un recuerdo, para ellas es el presente:
Sin comida.
Sin cama.
Sin padrino.
Sin futuro… a menos que alguien les abra esa puerta.

Regalá comida y educación a una niña en Argentina

Ludmila es la prueba viva de que una vida puede cambiar.
Vos podés darles a más chicas la misma oportunidad.

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